Hoy he empezado con el antibiótico para las muelas a las siete de la mañana, que ha sonao el despertador. Pero por eso no me he podido tomar el café que acostumbro, pues no puedes comer nada , hasta una hora despespues de haberte tomao la pastilla, que es cuando yo entro al trabajo.

Todos los días, voy a la cafetería y entro a pedirme una manchada, y a cojer el periódico, y encender un cigarrillo.

Eso tan tonto, es todo un ritual en mi vida, estoy enganchada al café y al tabaco, de una manera desaforada, esto es, que si no los tomo, como hoy, me falta, ese ratito, de no pensar en nada, tomar mi cafetito, rico rico, y meterme en alguna noticia periodística, que no sea muy mala, que en el periódico todo son desgracias, a veces digo que no voy a leer más, pero todos los días me engancha, aunque a lo mejor lo que capta mi curiosidad, es ver como se tambalea el mundo, con las guerras, con políticos corruptos, con gente de la farándula.

A veces te enteras de alguna noticia, y dices, ¿ ves ? si no hubiera leido el periódico, no me coscaba.

Luego cojo el coche, y por la carretera de la playa, llego a mi destino, el curro, que me absorve hasta las tres de la tarde. De vuelta, el camino de retorno. Cómo con mis padres que viven en el mismo bloque de pisos, tomo un cafelito, y voy a ver a mi preciosísimo gitano,.

Un hombre como jamás habia visto, que al conocerlo, hace ahora casi siete años, me pareció el hombre más bueno que me había encontrado, y además es bonico, preciosísimo, un lujo para la vista, mirarlo.

Moreno, con los ojos verdes, y una sonrisa de escándalo. Estamos la mar de bien, enamoráos, y con ganas, de vivir así muchísimos años. He titulado el artículo, mi vida agridulce, por esto que os estoy contando, porque tengo que venir todos los días al trabajo, que yo quisiera estarme con mi gitano, allí en una chabolilla que tenemos en el Barrio Alto