Ramón estába relindo, este fin de semana, se lo ha tirao con un conjunto de pantalon y chaleco negro de ante y una camisa verde oliva, y una bufanda, que resultaba, es de justicia decirlo, un deleite para la mirada. Un peligro para mí, dejarlo suelto, que vaya y venga por el barrio, paseandose, como un caramelo en la puerta de un colegio. Lo veo en las caras de las Maris, cuando lo saludan muy suavonas, sonriendo, haciendose pajas mentales, con mi moreno.Y él despistao, piensa, que en el mundo no hay veneno y que la gente va de formal.Tiene Ramón un caracter tan bueno, es tan servicial, tan simpático, tan buen vecino, tan ideal, tan de confianza, que piensa que el resto del personal vá igual que él. Es muy lila, un inocente, para la maldad que reina, y tengo que decir que esas características de atontao, que no sé dá cuenta de la cicuta que circula en el ambiente, me enamoran. Estoy con un despistao, que no repara en lo feo de la vida porque el vive feliz, como tocado por una varita mágica, dentro de una burbuja que lo aisla de vibraciones malas. Dice que siendo yo suya, la vida es fantástica, que viviría mil años en la tierra a mi vera y no se hartaba. Lo quiero, lo quiero, lo grito a las estrellas, ¿ donde voy a encontrar un hombre más cabal, y más bueno? el problema más gordo que te agovie, la desdicha más grande que te embargue, el te consuela en un momento, haciendote ver que no es nada lo que te pasa, que ahi esta su corazón, para lo que haga falta. Por eso ¡ gloria ¡, no estoy sola, lo que le comente,me encuentro siempre, sus bellas palabras. El gordo me sonrie alegre, dice estar enamorao de mí hasta las pestañas, soy dichosa, tengo que gritarlo, escribirlo en el internet, la mujer de toda la tierra que vive más regalada. Bonico bonico, hasta el deleite, que me hacen los ojos chirivitas cuando lo diquelo, porque es un muñeco guapo, que encima me colma de afecto y me hace sentir una princesa mimada. Respiro con alívio, recostandome en su pecho, masculino, ( que gustazo más lindo) que me deja sin palabras, en un estado de felicidad, que no hecho de menos nada.