¿Como no ? porra pá mi, el viernes por la tarde volví a dormirme una siesta y nó me desperté hasta las diez y medía de la noche. ¡ otra vez no, por favor ¡, pero me dije: es temprano, me voy ahora mismo con Ramón. Yo ya habia dormido y no tenía sueño. Cuando llegué me lo encontré dormitando en el sofá, muy cansado. El no sabía, que habia llegado un huracan. En un momento, encendí la luz, puse la televisión, y me arrímé la mesa con el cenicero para fumarme un cigarro, sentada en el sofá, aplastandole las piernas a él, que se acurrucó para hacerme sitio. Cuando terminé, fuí al frigorífico haber si habia algo apetitoso, porque me dió hambre. El gordo, intentaba no enterarse y poder dormir, pero lo tenía negro conmigo, que me dieron las tres de la mañana de esa guisa, sin parar de moverme y haciendo ruido. Cuando empecé a aburrirme de la television, pensé que Ramón tenía que estar muy calentico, además de ser precioso, así que me metí con él bajo la manta, los dos en el sofá, como lapas. Tumbaita que me aplastas. Joé, no eres exageráo ni ná, si estoy en el borde del sofá, y me voy a caer, túuu que te pillas tóol sitio. ¡ Que yo me pillo tóol sitio, si estoy chafáo ¡. ¿ Que hora es ? -las tres y media. -mañana voy a estar hecho puré, no me dejas que pegue un ojo, como tu ya has dormío, que a los demás no den por la mitad del alma. ¡ Ay mi pollito como se enfada ¡ anda cierra los ojitos que ya no te molesto, vamos a dormir. Pero Ramón pensó otra cosa, ya que lo había espabilao, y sin entrar en más detalles, diré que es un pulpo, y el gordo y yo, terminamos pasandolo pipa hasta que amaneció. A las siete, nos vestimos y fuimos a tomar café. Me dijo bajito en la cafetería: niña contigo es para no perder el tiempo, pá estar tóol día encamáo. Son sus frases favoritas, las dice mucho, con cara de ensusiamao. Lo que él, no sospecha, es que yo pierdo los papéles por acariciarlo, por sentir su piel en el tacto de mis manos, me dá por devorarlo, por colgarme de su cuello y no soltarlo. Me entusiasma, me siento feliz, mirandolo.Y me doy cuenta que es un bendito, noble de más, porque sin haberlo dejao dormir, está cariñoso conmigo, como si nada hubiera pasao. Como si lo más normal del mundo, fuera pasar la noche en blanco. El pobre no echa cuentas de mi maltrato, si no lo dejo dormir, y le doy bocaos, está como un tonto enamorao, y a mi me hace feliz, verlo tan guapo, y tan resalao. Me alegro de habermelo encontrao hace siete años, de verdad, la primera impresión, fué decir ¡ que tio más guapoo ¡ pero lo que yo no sabía, es que tambien era un santo.