Ayer cogí la guitarra, se vino Susana, y estaba allí Joaquín el hermano pequeño de Ramón, aunque va a cumplir cuarenta años. Yo ponía todo mi empeño, en que sonara bien, Ramon estaba a mi lao, ninguno de los dos somos guitarreros, es un tema, que nos viene grande, admiramos mucho a los maestros, que se dan arte, con los dedos, y sacan al instrumento, músicas celestiales. No hace mucho, estábamos en la calle, con las sillas al sol, Ramón con una cerveza, y un puñao de habas frescas con la vaina y un poco de tocino y pan, de tapa y yo con la guitarra. Llevaba en el bolso la cámara de fotos, y le dije, ponte a tocar que te retrate, y a lo tonto a lo tonto, le eché quince fotos, en todas las posturas, depie, sentao, apoyao en la pared. Y de repente veo, que no soy la única que está echandole fotos, que habia una mujer con un movil de cámara, tambien inmortalizandolo. No nos lo tomamos a mal, y se fué, pero luego dió un rodeo, y vino por otra calle, a ver si nos veía otra vez, y se acercó a nosotros, nos dijo que era reportera gráfica, y yo que para entonces, había cogido de nuevo la guitarra, y estaba rasgueando las cuerdas, me dijo que si podía tomarme un vídeo,y la dejé, Sólo la mano, me dijo, mis uñas rojas y mis pulseras, la impresionaron, y aunque no sepa todas las posturas que hay que saber, sigo el ritmo con la mano derecha, haciendo compás en las cuerdas, y la mujer se creyó que yo era una maestra. Alucinó. Luego le dí un beso a Ramón en los labios, delante de ella, y la oí decir, ¡ vaya ¡ no me ha dao tiempo a echaros una foto, por lo que nuevamente nos besamos, y nos retrató. Dijo que la traería, pero hace dos semanas de eso y no se ha pasao, al menos, estando en la chabola Ramón, que como se vá al Correales, pues no sabemos si ha estado intentando localizarnos. Las fotos que le eché yo, han salido muy bien, ya las he reveláo, y eso que se las hice, a salto de mata, porque no se estaba quieto, decía que con le hubiera echao una, bastaba, que iba a gastar el carrete, e iban a salir todas con la misma ropa, y muy parecidas, y el de la tienda de fotografía, a la hora de cobrar, se dá mucha maña, y tendría que soltarle, veinte euros, o más, que no son cáca de la vaca. El tio del Tomatito, ¡ si ¡ el que le tocaba a Camarón la guitarra, ha dicho de enseñarnos algo. Vive en el barrio alto, y como su sobríno, es un monstruo tocando. Cuando me paguen lo del accidente del coche, voy a comprar unos timbales, que los que tenía se los llevó María a Madrid, y quiero otros para mí. Cuando viene a visitarnos la peluilla, lo pasamos lindo, porque es muy flamenca, y la chabola con ella se convierte en un tablao improvisao, siempre. El arte, aupáo a lo más alto, hasta las nubes, ¡ de escándalo ¡.
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