Ayer dí cincuenta centimos pá una maya. Las mayas, son niñas, que en el mes de mayo, se ponen flores en la cabeza, se sientan en una silla, entre dos rejas, con una colcha a ser posible tambien de flores, pillada a las dos ventanas, con los labios pintados, para pasarse tres o cuatro horas, de exposición, mientras las demás amigas, piden dinero para la maya, que no tiene manto ni saya, a ver si cae algo. Es muy muy divertido, hacer una maya. Yo de pequeña, en mi barrio, lo pasaba chachipen en este mes. Ibamos a la residencia de la sección femenina, a robar las flores, del jardin magnífico que tenían, y poniamos de maya, a la mas pequeña del grupo, mientras las demas nos desperdigabamos por las calles, pidiendo una perrillica a todos los adultos, sobre todo a las viejecillas, que esas, aunque tengan el dinerico contaó para la comida, siempre les rascabamos algo, aunque fueran un par de perras gordas. Hay que decir, que en mi infancia con una perra gorda se compraba un caramelo. Pasabamos la tarde, así corriendo, casi siempre en pareja, para enfrentarnos a la costumbre que tienen muchos de no dar. Así haciamos más presión. Oiga señor ¿ nos dá una perrillica pá la maya ? - Y ¿ donde está la maya?, - allí en esa calle. Y ¿ está guapa ? si lleva muchas flores. Bueno entonces os daré dos reales, y ya saltabamos de gozo. Luego ibamos con las ganancias, a donde estaba la maya, a darle a ella la recaudación, porque era la tesorera. e ibamos en busca de otro monedero andante. Las viejecillas, cuanto más viejas mejor, eran las mas generosas, porque siempre daban, incluso una peseta, que era toda una alegría para nosotras. Había que pedir mucho. toda la tarde,y un grupo nutrido de niñas, para abarcar más calles, y que la recolecta cundiera. de cinco de la tarde a nueve de la noche, u ocho y media, que ya oscurecia y habia que recogerse en la casa. El monto de lo ganado no solía exceder de diez o doce pesetas, despues de contar y recontar, la calderilla abundante en perras gordas, y algunas monedas de dos reales. Luego ese dinero se invertira en carmelos o polos de hielo. Y se reparte equitativamente, si hay quince niñas que han echo la maya y hay nueve pesetas, se reparte a partes iguales, para cada niña, a lo que se toque. Y se pueden hacer mayas durante todo el mes de mayo. Es costumbre aquí en Almería,¿ quien no ha pedido en su infancia una perrillica pá la maya ?. a veces tambien participaban niños, pero eran los hermanos pequeños de las que pedíamos, que venían al trote con nosotras, detras de la gente,a la que ibamos a abordar. Ellos tambien pillaban algun caramelillo, aunque fueran meros figurantes y no hubieran abierto la boca. Ayer como digo, le dí a unas niñas medio euro, y me echarón una sonrisa de ángeles. A mi me pareció poco y a ellas mucho. pasé junto a la maya, que esta véz estaba liada en un trozo de tela blanca de raso y no se había pintado, pero era una niña preciosa. ¿ y que niño no lo es ? cuando tiene la ilusión en la cara. Gracías gracías me dijeron, y me alejé de ellas, dejandolas con su contento. Con ese dinerillo, pueden comprar diez chuches, que es para lo que lo quieren. Les hubiera dado más si no llevara lo justo para un paquete de tabaco que quería compar y sólo me sobraban esos cincuenta centimos. pero recordé que las mayas, se conforman y se alegran mucho aunque solo les des unas perrillas, así es el juego, a poquito a poquito, hay que currarselo toda la tarde para que despues en la refresquería, cunda el dinero y les den la mayor cantidad posible de caramelos. Hay días malos y días buenos, días en los que no se saca apenas nada, y días, que hay hasta para comprar dos polos para cada niña que ha estado pidiendo. Es genuino de aquí, mi madre, mi abuela, mi bisabuela, todas hemos hecho mayas, y no se pierde, aunque ahora dejen mucho que desear, porque no se adornan tanto, de flores y de pintura de labios, como cuando yo era chica. Ultimanete con cualquier trapo,y una silla, ya hay una maya puesta. pero dá alegría verlas.