Ahora mismo me siento, radiante de felicidad, acabo de despedirme de mi moreno, y la verdad, esta más bueno
que una barra de pan, con queso tierno del cigarral. Cuando esta más guapo, siempre es, cuando se levanta de la cama, con el pelito revuelto, porque el siempre se echa agua, y se lo aplasta, como los gamsters de Nápoles y tambien se pone gafas ahumadas que parece que ha salío de una película italiana. Pero a mi me gusta más, con su pelo sin agua, está jovencito y lindo, cuando se levanta, y le digo:¡ Ay mi niño ¡, yo soy tu táta, y te vas a venir conmigo a la plaza, que voy a comprar tomates y patatas, y para tí un botellin, de cerveza el aguila, con una tapita de carne en salsa, y luego te voy a dar una vueltecita, por la rambla, pa que veas a las palomas beber agua. Y te voy a comprar un cigarro de la Habana, pa que te lo fumes y eches humo, que eso a tí, te encanta. Anda tesoro, no digas nada, y vente, que hace muy buena mañana, hace rato que ha salido el sol, y corre una brisilla fantástica, no hace nada de calor, y no hay que quedarse en la casa, que de estar entre cuatro paredes, nos dá depresión, que es una cosa muy mala. Vamonos tú y yo, a la cafetería más cercana, a tomarnos, yo un café, y tu, un ponche, con nuestras mejores galas, que me gusta vestir bien, para darmelas, de fina y elegante, llendo acompañada, de un hombre como tu, con tantas tablas. Que quien nos vea, diga: vaya pareja más maja, él canelita fina y ella una real dama. Que se mueran de envidia, las payas, que me vean contigo acaramelada, tú dandome besos y yo encantada, riendome con ganas, y disfrutando a tope de tu salero y tu gracia, y dandome pisto, de afortunada, por ir con un hombre que parte la pana. Todo el mundo lo dice, Ramón y tumbaita se pasan, parece que han nacio los dos en las cuevas de la Chanca, si gitano es uno, la otra es más gitana, no hay más que oirla, el compas con el que toca las palmas, sentaita en una silla, y Ramón con la guitarra, los dos con una sonrisa alegre que se les dibuja en la cara. Esos viven su vida, libres, como les dá la gana, para ellos las veinticuatro horas del día, tienen que aprovecharlas, y siempre están metiendose mano, pegaitos como lapas. Lo ha dicho la Peluilla, el otro día que estuvo en la casa. Ramón y tumbá son los más felices del barrio, porque se aman. Ramón está que no vive sin ella, y ella está tan enamorada, que se le pone la cara roja, cuando él le dice que está guapa. Los dos se van al bar Perú a comerse una gachas, y se llena el local de gente, porque ellos le dan fama. Ramón chanela lo bueno, y es un hombre como Dios manda, amigo de todo el mundo, con una simpatía que aplasta, y se mete en el bolsillo, a los vecinos cascarrabias, poniendo paz, y alegría, por donde quiera que pasa. Así es, este gitanito fino, una ganga de las rebajas. Un alegrón pal cuerpo, sus ojazos y su mirada. Un kintal de oro molío, su cara guapa gitana.
2 comentarios
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Wenos días Tumbaíta. Da gusto chica que cada mañana pareces un pajarillo del cielo piando de amor por Ramón.
Un besito mu grande!.
Hola!!
Que bien empezar las mañanas con esa alegría!! nada a disfrutar!!
Un besazo y cuidaros