Dice Alacant, que hable de Almería. Pues ¿ que voy a hablar ? esto es un desierto, con palmeras, y lagartijas, mucho solar abandonado en la capital, no sé como estará la provincia, si pasará igual, y nadie tiene dineros para derribar y construir luego. Todo se trata de eso, del capital, que no dá para más, lo que hay, se gasta, en pintar los pasos de cebra y poner una docenade papeleras nuevas. En las casas abandonas, que se ven por cualquier lugar, se cumula la porquería, menos mál que el sol desinfecta como si fuera lejía, si nó, los ratones nos comian. El barrio alto, está echao abajo casi al completo, por todos sitios hay escombros, y esqueletos de casas al descubierto. Las palas escavadoras, son un invento, del que no hemos sabido hacer uso, quizá porque cuesta mucho, pagarle al obrero, y como total, por aquí, no vienen forasteros, como a Málaga, que tienen que tenerlo todo muy bello, pues a la fecha de hoy, estamos en cueros, y con jardines en las rotondas, con cuatro flores pochas, arreglamos el entuerto. Pero yo quiero a Almería, precisamente porque tiene eso, la pobreza, que es garantía de que somos buenos, pues no hemos pisado cabezas, ni cortado cuellos, para que nos den subvenciones, y tiramos con lo que tenemos, cuatro duros, pá invertirlos en la feria de la Virgen del Mar, y unas cuantas ristras de bombillas, para adornar las calles, al llegar la navidad. Aquí, hay mucha gente de bandera. Recuerdo a Luis el de los perros, toda una eminencia, iba por las calles, con quince o dieciseis canes. Y se dedicaba en su tiempo libre, a visitar la carcel, y el manicomio, para llevarle tabaco, a los presos y a los locos. Yá murió, era un vecino con esencia, tenía el corazón de oro, y era pobre de insolvencia, osea que todos sus ahorros, eran para el tabaco de los otros, que el ya se apañaba para su estómago, con dos tapas que le convidara, algun amigo rumboso. Aquí, la cal de las casas, siempre se vé descoloría, es el sol, que se come los colores, un día tras otro día. Bueno Alacant, ya sabes un poco más de mi tierra, es una ciudad muy pequeña, que te la puedes andar de cabo a rabo, en bicicleta, y si no quieres subir cuestas, pues una motillo, con tu casco en la cabeza y te haces el recorrido, de la ciudad entera. Tambien hay muchos edificios nuevos, pero no tienen la solera, de otras capitales, aquí no sé que pasa, si es que, las casas las hacen sin tejas, que las construcciones, parecen que se quedan huerfanas, del poderío y el lujo, que he visto mucho, cuando he viajado, por otras tierras. Pero yo lo he dicho: en Almería he nacío y aquí quisiera morirme, sin moverme de mi sitio, no voy a encontrar lugar, más tranquilo ni mas ideal, que esta pequeña ciudad, donde todo está a mano, y yo siento que la amo, por su sencillez y por el mar, que aquí, no está contaminado y es un lujo, mirar el horizonte, y ver Africa al otro lado. Una cerveza fresquita, y una tapa de manitas de cerdo, todo lo que quiero, en una mañana tranquila, de domingo, al salir de misa. Una escapada al cielo, se llama eso, desde cualquier bareto, con buena cocina. salud bloqueros, se piensa y se discurre mejor, con la barriga llenita, por eso es que ahora mismo, voy a tomarme una tapita, que estoy en el Europa, y aquí me fían.