El sol calienta las piedras, hasta desgastarlas, y hay chumberas, con higos chumbos, por el Alcazaba. Allí donde el tiempo se queda quieto, y las horas son largas, para el que está dispuesto, a no hacer nada, solo pasear por la fortaleza mora, donde cantan las cigarras, y mirar entre los minaretes, el barrio de la Joya, o la Almedina musulmana. Un cigarrillo a la sombra, en la balsa de las ranas, y un par de fotografías, posando en la puerta de la Justicia, que creo que así la llaman, a la entrada de medio arco, maravillosa, de una belleza extraordinaria, que te roba, sin que lo adviertas, el interes de tu mirada. Todo es quietud, todo es paz. Solo las sirenas de los barcos, suenan lejanas. Las gaviotas, vuelan desesperadas. Comen mucho pescado. Nunca se cansan, y constantemente estan cayendo en picado, sobre las aguas. El barrio alto, no tiene la Alcazaba, tiene la Iglesia de san José, con un palomar en el terráo, y las campanas. Me gustan los dos barrios, la Almedina mora, de calles estrechitas, y casas bajas, y nuestro barrio alto, lleno de plazas, donde puedes sentarte en un banco toda la mañana, sin que nadie te moleste, mientras descansas. El suelo es de tierra seca, ni una mísera mata. Solo las chumberas como ya he dicho, llenas de espinas, crecen expontáneas. Alguna morera, para los gusanos de seda de los niños, las palmeras datileras, esbeltas y altas, y cardos borriqueros y hortigas, son el paisaje que nos acompaña. Por eso las lagartijas, sienten que en Almería estan en su casa, ellas necesitan que el sol, les caliente la sangre, mientras se quedan inmóviles sobre una piedra plana. Aquí todo es reseco, se te traspilla la garganta, y es necesario beber una poca de agua, o meterte en algun bar, para tomarte una caña. Mi gusto es pedir pescado de tapa, me gusta más que la carne, y hay más variedad para elejir, entre los productos de la mar, por lo general, en todos los bares, porque Almería es marinera. Ofrecen, mejillones, cazón, rape, gambas, sardinas, jurel, caballa, almejas, cigalas, bacalao, salmonetes, raya, lenguado, marrajo, pintarroja, bacalailla, boquerones, caracola, pescadilla, pulpo, calamares, gibia, chopitos, anchoas, palometa, pijotas y un largo etcetera, que resulta más sano siempre que la tocineta, la morcilla, las patas de cerdo, el lomo con tomate, los chorizos al infierno, o los pinchitos morunos, que tienen en todos los bares. Si te quedas con hambre, y cómo yo, que con un botellin de cerveza sin alcohol, ya no quiero más bebida. Me pido una tápa extra, que vale un euro. La tapa primera, vá incluida en el precio de la cerveza, que suele ser uno ochenta. Y oye, parece que nó, pero a media mañana te dá desconsuelo en el estómago, y meterte en un bar es todo un acierto, pero ojo. Hay que ir a bares buenos, a los que sabes, que las tapas son abundantes, y hay muchos sitios de esos. Luego sales, y parece, que llevas más energía en el cuerpo, para andar por las calles, y soportas mejor el lorenzo, porque la cerveza es líquido, y viene estupenda, para que no te deshidrates, con el sol en el cielo. Ramón y yo, cuando salimos a darnos una vuelta, solemos terminar en algun bar, a tomarnos el refrigerio. Él bebe mucha cerveza, siempre está seco, en Almería es muy comun eso, ser gran consumidor de cerveza, luego la méa, y se queda nuevo. En la chabola siempre hay un litro en el frigorífico, y él cocina de miedo, recetas gitanas, para chuparte los dedos
3 comentarios
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Genial y poética descripción de una ciudad tan bella que desearía conocer.
Así dan muchas más ganas!!!!
ole mi niña!!!
muchos besos guapa
Pues si la publicitas asi habra que ir a verla!! menuda embajadora tiene tu tierra!!
Besos
Yo la conozco. Hace tiempo que estuve allí y sé de sus gentes y sus tapas. Y es cierto todo lo que cuentas de ella. Se nota que amas tu tierra.
Besos.