La pureza y el amor.
El día amanece, el sol entra por la ventana. La casa está desierta, mi cama solitaria. Nadie a quien hablar, ni poder decirle nada, ninguna compañía, entre las paredes blancas. María mi hija, marchó a Madrid. Me visto, salgo a la calle, veo tiendas, y cafeterias, bares, la gente vá en grupos por la calle. Parece que soy la única que no tiene a nadie. Veo una madre con su hija, un matrimonio de ancianos, un grupo de tres amigos adolescentes, unos trabajadores de telefónica, con una escalera de mano, que se gastan bromas, más adelante, una pareja de novios, hasta los municipales, van de dos en dos, nunca van solos. Mientras yo, y mi pensamiento, no encontraba el reposo, de una persona amiga, con quien conversar un poco. Así muchos, días, muchos meses, muchos años. Sola, con una soledad de pásmo. donde meterte, ¿ que hacer ? a donde ir. Vuelta a mi casa, allí por lo menos la música me aguarda, y soy un poco feliz. Camaron, Remedios Amaya, Tijeritas, así paso el día, en el sofá sentada, entretenida dando caladas a un cigarro. La soledad, pá nadie, no la quieren ni los perros. Y yo sé mucho de eso. De hablar en voz alta sola, para romper el silencio. De ser iguales todos los días, sin que nadie llame a la puerta y sin que suene el teléfono. Me separé con 27 años recien cumplidos, del extremeño con el que me casé. Estuve con mi hija hasta los treinta y dos o treinta y tres y conocí a Ramón almeriense como yo, con 41. Espero que la iglesia acepte que estemos juntos. Mi marido me ponia los cuernos a diario, además de no trabajar, y no tener conmigo ná, el ultimo año, no vino a dormir a la casa, ni una sola noche, salía de juerga cada día y tenía muchas amigas. Esa era mi vida. Y Ramón, tiene una historia, triste tambien. Se metió a traficante de drogas su suegro, cosa, a la que él se opúso y por eso, el suegro le quitó a su mujer, con la que Ramón ya tenía seis hijos y la juntó con otro gitano, de Motril, que si era conforme a ese tráfico, con el que ella tuvo una niña. A Ramón intentaron quitarlo de en medio, vinieron gitanos de Motril y lo acorralaron, le dispararon, pero salió ileso. Y la policia, ese mismo día, lo metio el en barco de Melilla, donde él tiene una hermana, y le dijeron que se estuviera allí bastante tiempo, porque corria mucho peligro su vida. Estuvo tres meses, ( perdió su trabajo del ayuntamiento, en el cementerio) y luego, volvío a Almería, pero se instaló en el Barrio Alto, lejos de pescadería. Cuando yo lo conocí, llevaba unos cuantos años solo. Todo le pasó a mi gordo, por ser bueno. El dice que de consentir en ser un camello como quería su suegro, estaria ahora montao en el dolar, en su casa, con su mujer y con sus hijos, pero que su corazón, le impedía, hacer ese daño. El veía a los enganchaos, subir los cerros, en busca de su dosis, y le daba mucha pena de ellos, y se daba cuenta, que era un crimen todo lo que estaba sucediendo. Y no quería mancharse las manos. Mi gordo está educao en las buenas costumbres, las buenas maneras, en no hacer caso al diablo que tienta, en este caso con las riquezas. Todo lo contrario, te dá su camisa y su pan, con una sonrisa. Siempre bien dispuesto para ser util, en cualquier asunto necesario. Buen vecino, encantador amigo de sus amigos. Ya lo digo, muy generoso y simpático. Todos los días me enseña, el camino de la santidad, es la mejor persona, con la que poder estar. Con el ningun cuidao. Todo inmaculado, blanco, espercocháo.
