Tu carita es el capricho, de un pintor bohemio. Pá retratarte al oleo, vestido de bandolero. Te pega el pañuelo y el sombrero, aunque tienes ojos, de cordero, y para nada asustas, porque eres muy bueno. Yo voy a hacer de ti, un actor. Te pongo un trabuco en la cintura, y una faja roja, con una chaquetilla corta. Tu pones cara de travieso, y me dás el alto, cuando pase con mi carro, tirado por un caballo, por el claro del bosque, donde me estábas esperando. Me dices:. ¡ Ah, de la diligencia ¡ ¡ esto es un atraco ¡ dadme las sacas del dinero, o disparo. Entonces yo, que me las sé todas, bajo del carro. Te hecho una mirada cautivadora, y hago como que me desmayo. Tu, hombre galante, sacas de tu pecho una botella de wisky, y me la pones en los labios. Te digo, que me oprime el vestido, ya sabes, yo voy con corsé y corpiño, y tu tienes que, romper la tela, para darme un respiro. Nos enamoramos, y nos hacemos amiguisimos, me han encatado tus ojos, gitanísimos. El dinero de la saca, es de la corona, y a mi me latrae floja, que se pierdan los escudos reales, total, yo solo soy, una doncella que viaja con el paje, que custodia el dinero, destinado a los gastos nupciales de la hija del rey. Y acabo de descubrir, que lo que vá a sufragar los doblones, no seran los gastos de la boda real, sino de la mía propia, con este bandolero tan macizo. Cruzamos los dos la frontera con Portugal, sin que nos den el alto, en su jaca, montados. Y cuando llegamos al pais luso, nos gastamos los escudos, en vivir como principes, que para eso estaba destinao el dinero, para gastarlo en caprichos pasajeros, en trajes de terciopelo, y en fiestas con baile, y manjares suculentos. Nosotros en Portugal, derrochando los talentos, pues en las sacas habia un dineral. Mientras en el palacio esperan, a ver cuando se va a casar, la princesa, que no llega el correo con el dinero para celebrar el acontecimiento. Está el novio descompuesto, pues se temen lo peor, que hayan atracado la diligencia y se hayan llevado las monedas.
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