No tengo palabras para expresarme
No es la primera vez que lo pienso, aunque no puede ser verdad. A veces he tenido casi la certeza de que Ramón es un angel mandado por Cristo, pá levantarme. Su fisico es muy bonico, pero no es ese el misterio. Eso puede ser, simplemente que es bello. Lo interesante, es su persona fascinante. Me he topado con un ser del cielo, un verdadero cristiano, que atesora de todo lo bueno. ¿ como no saltar de alegría al verlo con su sonrisa, despues de que yo he hecho una de las mías, como dormirme la tarde entera y no llamarlo, y aparecer al día siguiente, como sinada hubiera pasado ?, ¡ Vamos como si mi niño no se hubiera quedao esperando ¡. Puede parecer una tontería, pero eso se repite muchos días. El gordo me acompaña a todos sitios, con desparpajo. Con él llevo las espaldas cubiertas, me siento protegida, mejor mirada ( el gordo es un caballero ) y con el soy una dama. Hace los recaos por mí: pedirme cita para el médico, o hablar con el mecánico. Él es el que vá acomprar las provisiones, está pendiente de mis intereses, no tolera que nadie me moleste, ni quiera aprovecharse de mí, está al loro pá defenderme. Me ha dao innumerables muestras, de su lealtad. No hay palabras en el castellano, para expresar, lo genial que es este muchacho. Tiene cuarentaicinco años, pero es un chavalillo, está jovencillo jovencillo. A la hora que sea. A las tres de la mañana, a la una de la tarde, siempre está disponible, si quiero hablarle. Sabe escucharme, y siento que me quiere, que movería cielo y tierra, por complacerme. Siempre cuento con su compañía. Para mi un tesoro, y para los ojos de la gente, he pillao un chollo. Todo el que lo conoce, me lo dice, te has llevao oro. Ramón desde chiquitico, siempre ha sio bueno, un bendito. Tenía las cosas de los niños, a veces venía escalabráo de alguna pedrá, o lo pillaban con un cigarrillo encendio, o queriendo que la señora de un bar le pusiera una copa de aguardiente, como la que el veía que se bebian los demás, sin hechar cuentas de que él era un mocoso, que no levantaba dos palmos del suelo y que ni siquiera se le veía detras de la barra. Empezó a trabajar a los nueve años, en los cines de acomodador,y en el puerto llenando sacos de sal, a peseta. Dejó de ir al colegio, eran ocho hermanos, y su padre los sacaba pálante, descargando sacos de cemento de cincuenta kilos a la espalda, así todos los días, pudiera o no puedira con su alma. Y Ramón y sus hermanos han salío los más honraos de la tierra. Ramón es generoso, el más simpatico, y el más flamenco de los gitanos. Una verdadera gracia del cielo, que me lo haya encontrao. Y cosa inevitable, me he enamorao.
