Explanada frente a la estación de tren de Venecia:

La tumbá se ha perdido, de su marido y de la pareja que viajaba con ellos, entre el gentío de una calle. Y asustada comprobó, que no estaban, por más que los buscara. ¿ Que hacer ?. Afortunadamente llevaba algo de dinero, y digo afortunadamente, porque siempre lo llevaba su marido, pero ese día, como si de una premonición se tratara, él le habia dicho que llevara ella tambien unas monedas. La pérdida y posterior soledad, fué por la mañana, y gracias al dinero, a las dos de la tarde, pudo comprarse un bocadillo. ¿ A donde ir ? Visitó sola el palacio del Dux, pero decidió irse a la explanada de la estación de ferrocarril, porque allí era donde habian dormido en sacos la noche anterior, y donde volverían ellos de nuevo. Eran las seis de la tarde, sus pasos los dirige a la estación. Una vez allí, se sienta en el suelo bajo el techado de la entrada. Un grupo de extranjeros de diversas nacionalidades, estaban en un corro, tambien sentados en el suelo, con sus macutos. Un muchacho del grupo, gesticula y dá voces, mirando pá la tumbaita. Ella se pone nerviosa, pais extraño, perdida....... será que está llamando a alguien que hay tras el cristal. Pero el muchacho, se dirige a la tumbá y le intenta coger una mano para levantarla. ¿ que pasa ? se acerca un turco que chapurrea el Español. Vente con nosotros, no te quedes ahi sola, ahora vamos a comprar champan. ¿ tienes un cigarro ? El muchacho que le ha intentado coger la mano para levantarla es Yugoslavo, y no sabe ni pápa de español, pero el ha descubierto a la tumbá sola, y se ha hecho el amo del descubrimiento, quiere que la tumbaita se siente a su laó. Ella le cuenta al grupo que se ha perdido, y que espera alli en la estacion encontrarse con su marido y amigos con los que ha venido a Italia. No sabe si alguien ha entendido algo. Busca un cigarro, e intenta entenderse con una francesa, que se rie mucho, hablandole en ingles. Pero el ingles de la tumbá es muy elemental. Sobre las ocho, el yugoslavo, le muestra dos sacos, y le hace ver que los puede unir con las cremalleras y dejar un saco de matrimonio. Le hace gestos, de que en el saco ella puede pasar la noche, claro está, el tambien cabe, hay sitio para los dos. La tumbá se aterroriza. Y como por un milagro, vé a lo lejos aparecer a su marido y a la otra pareja, que estan llegando a la explanada. Con una sonrisa en la cara, e importandole poco que el yugoslavo la entendiera, le dice, que han aparecido sus amigos y se vá con ellos, que gracias por todo. Encuentro milagroso. ¿ Donde te has metido ? te hemos buscado por toda Venecia. Aquí en la estación, esperando a que apareciarais. ¡ que susto ¡ charlamos hasta la hora de dormir, y al día siguiente a las seis de la mañana los caravinieris, nos despiertan, y al que no se levanta hipsofacto, le dan una patada. Somos el turismo barato. En la explanada han dormido como unas trescientas personas, son gente de bocadillos, sacos de dormir, y eso no le interesa al pais, que quiere las divisas de los extranjeros, gente que pare en hoteles, y coma de restaurants. Los caravinieri, son oscos y serios con nosotros. Mientras mi marío y su amigo van a la fuente a lavarse y afeitarse. Véo a unos españoles, un grupo grande, que tambien habian dormido en la explanada. Los hay Valencianos Sevillanos y de Bilbao. El sentimiento de pátria los habia unido la noche anterior, y habian formado un gran grupo. Me acerqué: soy andaluza de Almería. ¡ viva España ¡ escucho. ¡ Alegría ¡ y nos reimos, porque sabemos que llevamos bollo, que los Españoles somos los más listos, y los que mejor vivimos, y si salimos fuera de nuestras fronteras, lo comprobámos rápido. En italia no hay quien víva todo es carísimo, pasábamos el día con un solo trozo de piza, y al volver de Italia se me caian los pantalones, de lo flaca que quedé, además de lo que ya lo estaba. Las pinturas, las esculturas, el arte, todo muy bien, pero eso ya lo he visto similar en España, y sin tener que pagar. En cualquier Iglesia que entres, ves obras de arte gratis, en Italia nó, todo es paganíni. Moraleja, ¿ que conclusión saco ? Los vascos llevaban chorizo y me dieron para desayunar. Y allí en Venecia, extrañe a España, y la quise más que a mi alma. ¡ Que bonita ¡ ¡ que noble ¡ ¡ que buena ¡ ¡ madre ¡ nuestra querida patria. ¡ que alegría encontrase con españoles entre gente extranjera. Fué como encontrar un oásis en el desierto, cuajadito de palmeras. España y sus gentes, ¡ de bandera ¡ nosotros sabemos ponerle el punto a la i. Dios nos ha dado mucha inteligencia.