Dejad de estar muertos
¡ Hay, que tontos sois ¡
no teneis caridad
con el dinero
Pues vuestros euros
se os volveran
barrotes de acero
de los que no
podreis escapar
sentencia
de trabajos forzados
a perpetuidad.
Los corazones de hierro
Dios los fundira
en un fuego vivo
que no se extinguira
No se puede servir
a dos señores
A Dios y al dinero
por igual
porque a uno se le querrá
y al otro se le despreciará
Quien esconde el monedero
ante un caso de necesidad
cuando vé a un pordiosero
o una mendiga en un portal
sabe que está
desafiando al cielo
al negar la caridad
y Dios con todo el derecho
lo aborrecerá
Porque no hay razon
de sentirse más que los demás
y mientras unos pasan hambre
otros se hartan de pan.
