Mas valioso que el oro
Tengo que sincerarme Ramón. Decirte cuanto te admiro. Eres un mirlo blanco que se ha venido conmigo, para entregarme a mi sola toneladas de cariño. Un mirlo blanco decia mi madre que sería mi marido. Un hombre entrañable valiente culto y divertido. Tu eres más que eso, tambien eres gitanito, y la alegria no falta en nuestro corralito, nuestra chabola flamenca llena de niños pequeñitos, vecinillos con velas de mocos y mofletes gorditos. Yo contigo amor, respiro libre, los pulmones se me expanden por todos sitios, tragando bocanadas de aire con alivio, de ver que no me quedo presa de un cruel destino, que se presentaba feroz como el filo de un cuchillo, y me traspasaba el corazon con su metal frio. Tú, rayito de sol, hombre lindisimo pones en lo más alto del cielo nuestro cariño. Tu boca desprende risas y piropos masculinos. Eres una princesita, me dices, con ese vestido, me pareces la muñeca más bonita de las que he visto. Contigo se alegra el alma, canto mejor los villancicos, se que El Señor me áma, al ponerme delante a este niño. Lo puso como quien no quiere la cosa, Dios en mi camino, para que yo me prendara de sus ojos felinos y ya no escapara nunca del hechizo, y estarme toda la vida a su lao. Ese será mi sino, no separarme jamás del gitano bonico. Te lo digo que yo tengo palabra y cumplo mis compromisos y he dicho que hasta la muerte estaré contigo. Nunca dejaré que el tiempo marchite lo que ahora vivimos un amor que es bandera de los sentimientos más lindos. Que tu me quieres canastero y yo por ti suspiro. Nada quiero, solo tus ojos son bellisimos, con destellos de simpatia cuando me haces guiños.
