El gordo, bolita de algodon y yo. Escapamos de este mundo sanguinario, adultero y ladron, para irnos de la mano, donde nos lleve la ilusión de besarnos con amor y entregarnos el alma cantando una bonita canción. Él es un hombre de fama en Almería por guapo simpatico y bueno. Es gitano canastero, llenito de salero, con la paz de Dios. Lo quiero, lo quiero, necesito oir su voz, verlo alrededor mía, su cara y su simpatía que me devuelven la vida, que perdí de forma trágica, en una catastrofe humana, junto a una rata de las cloacas. Pero Dios salva. Lo puso delante mía, una tarde de primavera, con sonrisa y con chaqueta, para que yo viera, lo que es una carita linda canastera. Y me enamorara a la primera. ¿ De donde sales caramelo ? ¿ es que tu eres muy bueno ? vente conmigo, que yo te quiero. Eres más que bonito, eres de cuento, el principe que soñaba, cuando estaba en el colegio. Tús labios son el cielo cuando me das un beso, eres un muñeco. Dejame que te abrace, que siente el placer de tocarte. ¡ Hay que carnes ¡ estas durico, calentico y suave. ¡ Joío ¡ no hay quien te iguale. Tu siempre al lado mío, sin separate. A donde vayamos, amantes, tu mueres por mi, y yo adoro tu semblante. Tus palabras de cariño, son trompetas celestiales. Tus manos dos palomas, que tienen hambre, y buscan comida en mi talle. Mira aunque se hunda el mundo y no quede nadie, ná más que tu y yo ¡ formidable ¡ yo contigo, no necesito multitudes. María ¡ si ¡ que se salve, ella y nosotros de angeles, a la derecha del Padre, porque hemos vivido sin hacer daño, llevamos en el alma una ilusion grande, ser samaritanos con el emigrante, con el que no tiene pan, y con el que llora a mares, con la amistad conseguimos, que el mundo cambie, en el barrio alto hay muchos cabales, tóos los gitanitos son entrañables, el Paco, Luis, Miguelillo, la pelúa, Maricarmen y el que más, mi chiquillo. Ramón es el que sabe, las cosas de Jesucristo, las lleva pá lante. Jamás se acuesta, de maleante, todo lo contrario, se duerme despues de pasar el día siendo una alegría pa tóo el que le necesita, una mano amiga, pal que pasa fatiga, y no tiene a nadie, que le saque la espinita, que lleva clavá en las carnes