El gordo esta noche ha dormido con la camiseta de felpa blanca, no se ha puesto la chaqueta del pijama. Mejor, porque moreno que es y el blanco de la camiseta, ¡ vaya estampa marinera ¡ ¿ tóo esto es pá mi ? Pienso. ¿ Estos ojos bohemios, esta boca de clavel, y este pelo ?. Le digo al gordo que está bueno, pero es un poco lila, y no sé si comprende a que me refiero. El no echa cuentas de eso, que es delgao y musculoso, moreno alto y precioso, tóo lo que tiene es armonioso bonito y sedoso. Me aprovecho, sin que sepa él, la satisfacción que siento de tocarle el cuerpo, besarlo y acariciarlo, pasarle la mano por el pelo, chuparle las orejillas, saborearle el cuello, comerme una tetilla. Es como un juguete nuevo, al que no se le han gastado las pilas, y cuando quiero juego. El gordo se deja que le haga perrerias, es como un muñeco al que sobeteo tóol santo día, lo peino, le doy la comida, lo visto, lo duermo. Eso quisiera yo, que fuera totalmente docil de por vida, que yo pueda disfrutarlo, como una niña chica. ¿ que toco niño ? ¿ que estoy tocando ? -mi barriga. ¡ Pues baya barriguilla molona ¡ esta va a ser mi comida al medio día. Te voy a dar un bocaito en la tripa, a ver si está más rica que las patatas fritas, que me estoy figurando que son deliciosas tus mollitas lindas, y tu callaico, sin gritar, ¡ buenecico y formal ¡ que nadie va a acudir a salvarte, he insonorizao la chabola pá que nadie pueda escucharte. Y mañana toca el culillo y la espalda, que te voy a dar masajes. Tu no puedes zafarte de mi cariño, aunque te atosigue, pá eso eres mi marío y sabes que te quiero y te necesito, lo mismo que necesito el aire. Te prometo ahora mismo, cuidarte. todos los mimos a tu alcance, en vez de pellizcarte, caricias suaves. ¿ me quieres ? -Si. Pues dejame besarte, tus labios son ideales.
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