Almerienses
Ramón nació y crecio en las Cuevas de las Palomas. Como detalle, dire algo que el me dijo, y es que en su casa no tenian cucharas ni platos para comer, y se apañaban con las conchas de los mejillones, y todos comian de la paila.
Ni su padre pudo comprarles nunca un juguete a sus ocho hijos, ni tan siquiera una pelota pequeña, para sus vastagos, que se las tenían que fabricar con trapos.
Su padre trabajó toda la vida, descargando sacos de cemento de cincuenta kilos de peso a la espalda. Un día se le vino encima un palé, y quedo inválido en una silla de ruedas, y a los cuatro años murio, como dijo el médico, porque había quedado muy dañado por la avalancha.
Tenía cincuenta y pocos años cuando falleció. Ni que decir tiene que no tenían en la cueva ni luz electrica ni agua, y que no pillaban cerca los depositos de la capital, para hacerse con ella. Por eso quiero mucho al gordo. Porque es un pajarillo que nunca ha tenío de ná.
Con ropa de la parroquia se vestía, y trabajando desde los nueve años en el puerto llenando sacos de sal por una peseta el saco. ¡ Ole ahí ¡ es más almeriense que nadíe. Esta tierra seca de hambre, le ha visto nacer y crecer, en la más pura subsistencia. Calentando agua para lavarse en un olla, o dejando fíao en la tienda las patatas y el pan. hasta que haya algun ingreso para pagar la deuda.
Es un hombre de una pieza. Porque ha pasáo mucho en la vida, y no se le borra la sonrisa de la boca.
Mi nacimiento e infancia fueron los pisos de sindicatos, mi madre nos hacía la ropa, por carecer de medios para comprar en las tiendas. Descosiendo prendas viejas, y sacando de la tela, nuevas creaciones para nosotras.
La casa no era nuestra, era cedida por un amigo de mi padre, y a los nueve años, tuvimos que abandonarla, porque se dieron cuenta, de que mi padre no era el titular. Nos agenciamos otra casilla de sindicatos.
Televison y frigorífico los compramos cuando hacía ya muchos años que todo el mundo tenía de eso. Nosotros siempre a la cola. Mi padre ganaba mil pesetas mensuales cuando yo nací, en el 60.
Lo que mi madre administraba, no pasandose de veinticinco pesetas por día, para cualquier cosa que fuera menester en la jornada, comida, detergente, o lo que se terciara.
Yo soy de la escuela almeriense, el sol nos dá la vida, y Ramón es de la escuela de Almería-la Chanca. El sol nos resucita.
