Ya he dicho en el artículo anterior que estuve en Inglaterra. Contaré algo que me paso, un incidente racista contra mi persona, cometido por una inglesa.

Fuimos a una cafetería a tomar un té. Nos sentamos en una mesa, lo pedimos y nos lo sirvieron. Pero entonces comencé a tener sed, tanta que me dispuse a pedirle agua al camarero. Pero pensé que sería mejor acercarme a la barra a pedirlo para no molestar tanto, al que nos había servido.

Y así hice. Me fuí a hablar con una camarera de la barra, una inglesa muy rubia y muy blanca que despues de pensarselo un momento vino a ver lo que quería, pensando luego me dí cuenta de ello que yo probablemente fuera italiana. Todavía España no era de la Union Europea y pá los ingleses eramos mierda. Así que cuando la inglesa, me oyó pedirle un vaso de agua en perfecto ingles, pero con un acento español que tiraba de espaldas, puso cara de asco, se dió la vuelta, y se cruzó de brazos, dando por zanjada mi petición. No me dió el agua. Me tuve que marchar con mi sed y mi piel morena. No estaba dispuesta la inglesa, a tratarme de igual a igual. yo pá ella era una mierda, una más de la tierra que no tenía donde caerse muerta. Un cero a la izquierda.

Años más tarde en mi Almería de mi alma, en un més de Enero que el lorenzo brillaba, yo me encontraba en una mesa de una cafeteria del Paseo, la calle más centrica que tenemos, de esas que ponen en la calle, pá disfrutar del sol y del buen tiempo.Y estaba yo con el que fué mi marido, ya teníamos la niña, que estaba en el cochecito. Mi ex no fumaba, yo sí, tenía ese vicio. Vicio que requiere llevar fuego, pá encender los cigarrillos. Yo ese día, me encontraba sin mechero. Ninguna importancia, porque siempre puedes pedir fuego a alguien que pasa.

Dicho y hecho, me levanté de la mesa, con el propósito de pedirle lumbre a alguien, y me topé con una inglesa, en pantalon corto y con camiseta de tirantes, que lucía una piel rosa como un salmonete, de tomar el sol en la playa. Pues las pieles tan blancas, no se ponen morenas, y eso le pasaba a ella.

Le mostré el cigarro, y con la mano hice las veces de mechero para prenderlo, para que viera que lo que queria es que me diera fuego, que yo no tenía. Y la mujer ante eso, salio corriendo. Corriendo que se las pelaba, con miedo.

Y ahora yo me pregunto ¿ que viene a hacer esa fantoche medio en pelotas en suelo español ? con su profundo desprecio, hacia la gente morena, hacia los nativos de esta tierra. Vine a aprovecharse de las ventajas del cambio de moneda, España le resulta muy barata, aquí puede llevar vida de Onasis, Las libras esterlinas inglesas tenían mucho más peso que nuestra peseta. Y el dinero ingles, daba para comprar fincas, construir chalets en urbanizaciones privadas, comer todos los dias de restaurantes, lo más caro de la carta.

Pero eso si, nada de mezclarse con la población española. Vienen a comerse nuestro jamón nuestras cigalas, a los hoteles de superlujo construidos para ellos, a sus guetos de riqueza, con profusión de piscinas, pistas de tenis, hípica y campos de golf. pero con un profundo desprecio hacia lo español, pues para ellos es infierior toda piel morena. Y toda persona noble que no se aprovecha del pobre pá sacar tajá, pa ellos es subnormal. Solo admiran, la capacidad de cumular dinero sin importar como se consigue, todo vale, las fortunas se hacen cometiendo delitos. Quien no tiene sus miras puestas en enriquecerse, no cuenta. Solo pisan fuerte los que son capaces de sangrar al inocente, ¿ Quieres pertenecer al club de los ricos ?, tienes que tener el corazón podrío, un gesto de humanidad, y te echaran pá tras. solo siendo demonio te aceptaran.