Yo tenía una cinta de casett, de dos gitanas que cantaban, que se llamaban Paca y Manuela, y era la cinta más bonita de todas las que he escucháo.
Cantaban las gitanitas muy bien, con mucho salero flamenco, y compas del bueno. Te hacian subir al cielo sus voces. Tanto que pisabas sobre las nubes escuchandolas por tientos.
Nos gustaban tantísimo a Ramón y a mi, que las poniamos a cá momento. Era nuestra música, el distintivo nuestro.
Me decía Ramón, que siempre que ponia la cinta, aparecía yo. Que era cosa de magia, que a lo mejor estaba pensando que yo tardaba y le daba por poner a Paca y Manuela, y yo enseguida llegaba. Que le pasó una pila de veces, poner a las gitanas, y entrar yo por la puerta, que no se lo explicaba.
Y yo le indiqué, que no era cosa de magia sino de Dios, que nos quería a los dos y hacía cosas de esas, para que cayeramos en la cuenta, de que está de nuestra parte. Todo lo que nos gusta, pá lante, que no le hacemos daño a nadie.
La música es chula, y Paca y Manuela la bordaban, a nosotros nos hacía gracia, que no desafinaran nada y las teníamos por las más flamencas de España.
Queria Dios que sus canciones, nos unieran a Ramón y a mi. Que yo apareciera en la chabola, cuando ellas cantaban " Fariseo" o algun otro cante de la cinta, que no tenía desperdicio por lo bonita.
El casett se lo terminamos prestando a un amigo de Ramón que un día la escuchó y nos la pidió. Nos quedamos sin la cinta, nunca nos la devolvió y de eso hace años. No está disponible en el mercao, por lo que no la podemos volver a comprar.
Una pena de verdad. Pero me acuerdo de los días esos, que la escuchabamos, al principio de conocernos, cuando a mi Ramón me parecía que no era real como la demás gente, de guapo que lo veía, de cortés, de simpático, de inteligente y valiente y lo chulo que me parecía en todos los aspectos de su vida.
Nosotros dos ya por aquel entonces, teniamos nuestros corazones enamoraos del amor. Nos gustábamos los dos, y haciamos lo imposible por estar siempre juntos. Tanto es así, que cuando voy sola, la gente me pregunta donde me he dejao a Ramón, y a el lo mismo, cuando ven que yo no estoy a su lao.
La gente ya vé raro, que no estemos siempre cogidos de la mano.
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