Nos vamos a Cadiz este verano. A la tacita de plata, a hacer turismo barato. Desde allí nos moveremos para el Puerto de Santa María, Jerez, La Linea, San Fernando, San Lucar de Barrameda, Villa Martín. Lo que podamos ver en siete dias.
Ya me estoy ilusionando de ir con el gordo por Cái, cogida de su brazo, descubriendo sitios y hablando con los gaditanos.
Iremos a la tumba de Camarón, le dejaremos flores y rezaremos por su alma y porque el flamenco mejore, que se considere a los flamencos heroes españoles, gente que canta con el espíritu preso de amores, que es lo que hace falta, en este mundo de pobres, que la gente tome confianza en Dios hecho Hombre porque Jesucristo es la balanza que pesa los corazones, y a quien le gusta el flamenco, lo reconoce.
En Andalucía no faltan guitarras para los acordes, de los cantes gitanos por caracoles.
De la taranta de Almería, no voy a decir el nombre del que mejor la canta. Yo sé cual es la garganta, que le pone al flamenco, la nota más alta. Pero algunos no quieren publicidad. Vivir en el anonimato es lo ideal, piensan los de acá. Así pueden pasar inadvertidos. Pero escucharlos es entretenido y disfruta mucho el oido.
Pues eso, que vamos a llevarnos a Cai un poquito de lo nuestro, y a hacer amistades, con los que vayamos conociendo. Somos de Almería , les diremos. de la provincia que tiene más seco el suelo, por eso es que no estamos nunca demasiado contentos, y no cantamos por alegrías, como aquí en Cai, que ahora mismo está lloviendo.
Nosotros ni una gotica de agua, Almería es el desierto.
Será pá que no tengamos que abrir paraguas ni nos mojemos.
Es una manera de contentarse, la que yo tengo, que me apaño con un litro escaso pá mi aseo, y pá fregar los platos litro y medio.
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