Cuando conocí a Ramón
una vez me hizo la confesión
de que no quería tener barba
que se tenía que afeitar
y que estaba harto.
¡ Pazjuato ¡
¡ que sabrá el atontáo ¡
¿ que nos pone a cien a las mujeres ?
pues precisamente lo contraio
de lo que nosotras tenemos
que el macho tenga barba
y pelos
que tenga tetillas en vez de tetas.
Nos gusta la diferencia.
En eso está la esencia
de la atracción.
Yo pegando mi cara a la suya
que es carne y piel de hombre
un poco rasposilla por la barba
pierdo el sentío
me quedo arraná
y flácida
y siento que me gustaría estár así
hasta que me enterraran
del gustazo que me da su cara
luego tambien tiene las patillas
sedosas
porque tiene un pelo muy bonico
y entonces determino
que el gordo es un pajarillo
y que me dá mucha alegría
que esté conmigo.