Escribo mucho de Jesucristo, porque es fuente de mi alegría, gracias a el conocí al gitano un día y ya no nos separamos. El nos dá el dinerillo que necesitamos, la salud y la libertad que disfrutmaos, que tambien provienen de él, está pendiente de que nos vaya bien, de que no nos multen, si subimos el coche a la acera, de que no se nos haga muy tarde, durmiendo la siesta, pá que el día cunda hasta la cena, de que quien se pase por nuestra casa nos traiga amistad verdadera y echemos una tarde buena. El nos dá las alegrías, y en las fatigas nos conusela. No se le vé, pero está ahí, esperando a que nos demos cuenta, de que le podemos pedir, lo que nos apetezca siempre que sea buena y noble la peticion pá que nos la conceda. Es lo mejor de todo, más que el sol, y la primavera, más bonito es su corazón que las preciosas estrellas, que la luna solitaria y bella, que roba suspiros a quien se prenda de ella.