Prometo ver la alegria y escarmentar de la violencia, pero nunca, nunca más usar la violencia
está cantando ahora mismo Rosario Flores. Nombre bonito donde los háya
Y vamos a lo que vamos
Ramón dice que sufre conmigo. Porque yo no estoy, le parece a él, al cien por cien en la relación.
sino que me evado
Lo dice porque es celoso y piensa que con los porros yo puedo pensar en el pasado en mi marido y no sabe él quiza no se lo he dicho bien que a mi un sacerdote me dijo que fuera al Obispáo cuando le conté con 28 años lo que me habia sucedido de novia y de casda con este hombre los diez años que estuve con él. y me dijo que esa boda era nula de todas todas.
y que me debia de casar de nuevo.
Dios estuvo en ello. Nunca me ha gustado nadie. Pero es que nadie.
Hasta la tarde aquella ( de primavera ) en que ví a Ramón que me miró sonriente.
Despues de Dios. ¡ El mejor ¡ ¡ Un muñeco ¡
y pá mi corazon : él el limón, y yó, la naranja
Hacemos magnífica pareja, nos ha dicho más de una vez gente buena. Nos comemos el mundo él y yo de lo felices que somos. Su matrimonio tambien debe ser núlo aunque ningun sacerdote
se lo ha dicho. Pero le pegaron tiros.
Yo quiero casarme, yo quiero bailar con él siendo su mujer. Yo quiero la luna, a mis pies
Sé que el me quire y yo lo quiero a él. Es muy bonito esto. Y ya lo conozco, unos años.
Sé de su nobleza. Estoy segura de él. Pido ayuda, si algun sacerdote, lee esto, que me diga
que debo hacer
¡ Ir al Obispáo ¡ yá, lo sé. Pero se me hace cuesta arriba. Estoy muy acostumbrada a las dificultades y no tenemos dinero estamos hartos de tanto apretarnos el cinturon. Yo sé que la Iglesia no cobra pero el abogáo sí. Si el sacerdote que me dijo lo de mi nulidad, me hubiera acompañáo al Obispáo. Ahora sería soltera.
Pero ya no puede ser, fué hace años, y era muy viejo. Yá no vivirá.
Es de necesidad pá mí poder
Comulgar
Pá mí, matrimonio civil
o pareja de hecho
es lo mismo
La pareja
debe sellar el amor
ante el Altar de Dios
sí nó, no es Boda.
y yo quisiera hacerlo.
por eso pido consejo.
2 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
« María dulce | Inicio | La Virgen de las cuevas »
Que fuerte, chica, mira la puñetera iglesia y todo lo que le rodea, son ladrones de guante blanco, se aprovechan de las debilidades de los demás e ignorancia, y cuando es la secta mas rica del mundo, con bancos mundiales y todo, por aquí en los pueblos cuando tienen que arreglar una iglesia con la casa del cura incluida, van y le dan papeletas a todos l@s beat@s para sacar dinero a lo que menos tienen, yo con la iglesia. para nada. bss
Yo he estudiado en colegios de monjas y he visto siempre eso, sin envargo tuve la suerte de que habia una monja que era un angel en el convento, no hacía distingos y por ella y por otra que me habló de Dios una bendita tarde en la clase, supe que era verdad, que es lo que me importaba, si la gente era mala Dios era bueno, y eso era una MARAVILLA. Hice la Primera Comunión con cinco años. Fué la Iglesia Católica ésas dos monjas verdaderas cristianas y mis padres los que me dieron para la vida mía esa felicidad,de saber la verdad,que tehda toda la libertad y la felicidad que aqueí se pueden aspirar. Ellos han llevado para mí la antorcha del Espiritu Santoque guía a la Iglesia de Jesus,confiada a Pedro. Hay una cosa, que nadie me puede echar por tierra,porque lo he vivido que el Espíritu de Dios está en su Iglesia y para quien lo necesita dá la Paz de Dios. Aquel sacerdote con el que hablé los 28 años, cuando me separé me dijo que yo no estaba ligada al hombre con el que me había casado ,que era núlo el vinculo, cuando mesinceré contandole loque me había sucedido, me dijo que me casara de nuevo, con un hombre católico. Por lo que yo cuando he acudido a la Iglesia he reconocido que verdaderamente Dios que sin ninguna duda es Jesús de Nazaret está en su Iglesia, porque el amor se reconoce y yo lo he reconocido.El amor es Cristo y Cristo es el Amor, yo lo he sentido en mi corazón, que la Iglesia es un alivio. Como cuando aquella tarde una monja con Hábitonegro hablo de Dios,cuando yo tenía tres o cuatro años, y me dí cuenta de la Suerte