El otro día vino un gitano a la chabola
del barrio de Pescadería
con un yerno de Ramón
para hacernos una visita
Como estaban los bongos por allí
a la vista
quiso Paco
el que está casao con la hija
de mi amor
coger la guitarrilla
y liarla
con un toque de percusión
que sabe que me tiene
a mi de aliada
siempre para esa cuestión
y dicho y hecho
por bulerias
por tientos tangos
y por güajiras.
Se cantó dos fandangos
el gitano
de Pescadería
que me dejaron bóba
de la alegría.
Hasta las dos de la mañana
estuvimos
con la guitarra y la percusión
que era yo la de los bongos
que los tocaba
con teson
al compas de las bulerias
del Camarón.
Luego los llevamos en coche
y nos perdimos en la Chanca
sin encontrar la salía
pues nos metiamos por calles cortadas
o que iban al Barranco Caballar
un laberinto de casas
sin ordenar por manzanas
Sino al estilo moro
una aquí, y otra paga al lao
una enfrente y otra de costáo,
Un laberinto de callejas
que se rompe una la sesera
intentando salir de ellas.
Por fin la cuesta del muelle
y salimos de la Pescadería.
Eran las dos y media de la mañana
en nuestro barrio
el bar tayko estaba abierto
y pal desconcierto
que habiamos sufrío
callejeando por ese laberinto
Paramos a tomarnos algo.
Estabamos muy contentos los dos
de haber escapáo
que casi no podiamos salir
de aquel atolladero
que por la hora
no habia vecinos en la zona
pá que nos hubieran orientáo.
Pero yá estabamos salváos.
Un Yin tonic pá Ramón
y pá mi un cortáo
que todavía la máquina del café
no la habian apagao.
« Otra vez en la playa | Inicio | Tumbaita para ti, Ramon pa que seas feliz. Y Ramon tumbaita pa ti, pa lo mismo, pal romanticismo. »
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados